Arte, Autonomía y Políticas de Enunciación en la Periferia Semiológica: Un Análisis Crítico de la Red CUERO y la Red de Museos de la Patagonia
- Josefina Goñi Bacigalupi
- hace 1 día
- 19 min de lectura
Actualizado: hace 7 horas

Resumen
Este trabajo analiza la autonomía estética y legitimación en la Patagonia, concebida como periferia distante semiológica. A partir de teorías contemporáneas, se examinan la Red CUERO (ecosistema independiente de artes visuales) y la Red de Museos de la Patagonia (trama institucional de memoria). Se postula que la distancia geográfica y la ausencia de un mercado consolidado operan como pliegues de sentido para ensayar soberanías culturales situadas y ontologías débiles pero resistentes.
Palabras clave: Patagonia; arte; museos; gestión; autonomía
1. Introducción: La Patagonia como Periferia Distante Semiológica
Pensar la Patagonia como una periferia distante semiológica permite imaginar formas de arte desligadas de los sistemas institucionales y del mercado hegemónico que rigen los centros metropolitanos globales. Históricamente, las estructuras formales de validación como los museos de arte contemporáneo, las galerías y la crítica especializada se encuentran en este territorio en un estadio de formación o de crecimiento divergente respecto de lo que ocurre en otras regiones integradas al sistema occidental del arte.
Esta condición periférica, sin embargo, no debe ser interpretada desde la mirada eurocéntrica de la carencia, sino como una potencia emancipatoria: la posibilidad de construir otros mapas de sentido. En este horizonte conceptual, el arte y la preservación patrimonial no se define primordialmente por su valor de exposición comercial o por su capacidad de espectacularización, sino por su aptitud para generar vínculos, afectos, memoria colectiva y experiencia situada en el territorio.
La inmensidad geográfica del territorio patagónico, caracterizada por la dispersión demográfica y las rigurosas condiciones climáticas, plantea desafíos de primer orden para la sostenibilidad de la cultura. No obstante, es precisamente esto lo que favorece que el arte contemporáneo y la preservación de la memoria adopten modos propios de resonancia, anclados en lo local, lo híbrido y lo contextual.
Para desentrañar estas dinámicas, el presente trabajo articula un marco teórico que relee a los pensadores de la autonomía estética y la postmodernidad, y lo pone en tensión con dos realidades empíricas profundamente representativas de la región:
La Red CUERO: Red patagónica de gestión autónoma de artes visuales contemporáneas, nacida en la pandemia (2020) como un tejido autoconvocado que reúne a artistas, gestores, investigadores, educadores y galeristas independientes.
La Red de Museos de la Patagonia: Un entramado de preservación simbólica compuesto por 145 instituciones distribuidas en seis provincias, donde la administración municipal y el sector privado-asociativo asumen el desafío de tutelar y narrar la historia local y de pioneros, así como el patrimonio natural, cientí co y arqueológico.
A través de este doble abordaje, me propongo demostrar que la autonomía y la preservación cultural en la Patagonia operan desde una ontología con enorme resiliencia, transformando los vacíos del mercado y el aislamiento territorial en un fértil laboratorio de ensayo para nuevos formatos de gestión y políticas de enunciación soberanas.
2. Capítulo I: El Marco Teórico de la Autonomía Estética
La indagación sobre el arte y el patrimonio en la periferia requiere una revisión crítica de las formas en que la modernidad ha legitimado, institucionalizado y despojado de su fuerza originaria a las prácticas estéticas. El análisis de la Red CUERO y la Red de Museos se inscribe en un entramado conceptual que cruza la semiología, la teoría de la reproductibilidad técnica, la desprofesionalización del arte contemporáneo, la hermenéutica del nihilismo y la noción de la exforma.
2.1 La Autonomía Semiótica y la Norma Estética: Jindrich Mukarovský
Desde una perspectiva semiótica, la obra de arte posee el carácter de un signo autónomo, independiente tanto de la conciencia individual del creador como de las interpretaciones particulares de los receptores y del objeto físico que le sirve de soporte. Jindrich Mukarovský sostiene que el objeto estético actúa como un signo autónomo que remite al contexto general de los fenómenos sociales -como la ciencia, la filosofía, la moral, la política y la economía- y no a una existencia especial, distinta o aislada del resto de la experiencia humana.
Esta autonomía semiológica implica que el arte se rige por su propia lógica. Sin embargo, dado que el arte es un hecho social, las categorías de función, norma y valor estéticos no son absolutas ni atemporales, sino hechos sociales dinámicos y en constante negociación. Mukarovský argumenta que el valor estético se constituye en un proceso social de recepción donde la obra entra en tensión con las normas colectivas.
En la periferia semiológica, este carácter autónomo de la obra de arte se agudiza: al debilitarse las normas rígidas importadas de los centros de legitimación metropolitanos, se genera lo que podemos denominar un pliegue de sentido. Este pliegue es un espacio latente de indeterminación, donde el sentido puede desplegarse más allá de las intenciones de control del creador y de las interpretaciones preestablecidas por las instituciones sociales. La autonomía, por lo tanto, no se presenta como un aislamiento, sino como una libertad semiológica para reordenar los signos sociales desde un contexto local y descentralizado.
2.2 Del Valor de Culto al Valor de Exposición: Walter Benjamin
El tránsito histórico de las prácticas estéticas está signado por lo que Walter Benjamin describe como el desplazamiento del valor de culto al valor de exposición. Antes de la llegada de la modernidad industrial y la reproductibilidad técnica, la obra de arte poseía un carácter sagrado y aurático. El aura, según Benjamin, está indisolublemente atada al aquí y ahora del objeto artístico, a su condición de original único e irrepetible inscrito en una tradición y un ritual específicos: el aura está atada a su aquí y ahora. No existe una copia de ella.
Con el advenimiento de la modernidad caracterizada por las transformaciones tecnológicas, los procesos de industrialización y la emergencia de las masas, el aura se desvanece de manera irreversible. Las técnicas de reproducción técnica (fotografía, cine) despojan a la obra de su originalidad y la ponen al alcance de las multitudes en cualquier tiempo y espacio. En este nuevo escenario, el valor de culto se retira y es el valor de exposición el que pasa a organizar la experiencia estética. El arte se desacraliza, se torna accesible, efímero y mercantilizable, insertándose de lleno en las lógicas de consumo de la cultura de masas.
En la Patagonia, este desvanecimiento del aura adquiere un matiz paradójico. Al no contar con un mercado del arte robusto que explote el valor de exposición a través de la espectacularización y la especulación financiera, el arte periférico puede recuperar de manera provisoria e irónica su condición de evento y de gesto . No se trata de un retorno nostálgico al aura sagrada del pasado, sino de una práctica estética que se sostiene en la contingencia de la reunión comunitaria, donde el evento artístico vale por su capacidad de habitar un presente compartido y no por su durabilidad material o su circulación mercantil.
2.3 La Desprofesionalización del Arte y el Volverse Público: Boris Groys
En correspondencia con la disolución del aura benjaminiana, Boris Groys reflexiona en su obra Volverse público sobre un fenómeno central de las prácticas actuales: la desprofesionalización del arte. Este proceso diluye los criterios tradicionales de calidad técnica y destreza individual propios de la figura decimonónica del artista-genio y abre paso a lo que Groys denomina una utopía de multitudes creativas.
En la era contemporánea, la producción constante de imágenes a través de medios digitales convierte a todos los ciudadanos en productores visuales: tanto artistas como espectadores se transforman en emisores de sentido dentro de un gran espacio de exhibición global. El arte se vuelve parte de la cultura de masas, no como fuente de obras que serán comercializadas en el mercado del arte, sino como práctica de la exhibición . El artista contemporáneo opera a menudo replicando, apropiándose y archivando imágenes preexistentes, en un gesto crítico frente a las fracturas y heridas de una sociedad mediatizada.
En una región periférica como la Patagonia, la desprofesionalización no es una elección académica o un gesto vanguardista, sino una condición de existencia. Ante la falta de escuelas de bellas artes tradicionales en cada localidad o de un mercado de exhibición consolidado, los agentes culturales locales se ven obligados a operar bajo perfiles híbridos donde los roles de artista, gestor, investigador y educador se superponen. Este ser artista se convierte de un destino exclusivo en una práctica de la cotidianeidad, un hacer situado que prescinde de las credenciales de los centros metropolitanos para buscar su validez en el lazo social directo.
2.4 Nihilismo, Ontología Débil y Convalecencia (Verwindung): Gianni Vattimo
Para comprender la posibilidad de emancipación artística fuera de las rupturas vanguardistas tradicionales, la filosofía hermenéutica de Gianni Vattimo resulta útil. Vattimo postula que la contemporaneidad está signada por la muerte del arte y la generalización de lo estético: la belleza y la estetización han explotado fuera de los límites de las instituciones tradicionales (los museos y las academias) para impregnar la totalidad de la vida cotidiana a través de los de comunicación masiva y el diseño.
Esta disolución de los límites institucionales del arte, lejos de ser lamentada, es interpretada por Vattimo como una oportunidad de emancipación. Las poéticas de vanguardia han cuestionado sistemáticamente los lugares de validación artística, valiéndose de la auto ironización del gesto creativo como una estrategia crítica que debilita las pretensiones de verdades absolutas. En este escenario, la argumentación conceptual ya no busca imponer metanarrativas fundacionales, sino que asume la debilidad como potencia.
Es aquí donde Vattimo introduce un concepto clave recuperado de la hermenéutica de Heidegger: la «Verwindung». A diferencia de la superación dialéctica moderna (Überwindung), que pretende dejar atrás el pasado de manera definitiva mediante una negación destructiva, la «Verwindung» implica una convalecencia o una asunción resignada de la tradición. Se trata de una superación impropia que trabaja con los restos, las supervivencias y los residuos de la herencia cultural.
La «Verwindung» se posiciona como una gran herramienta teórica para pensar la periferia. El archivo patagónico y su red de museos no necesitan buscar un fundamento rígido o una verdad histórica monumental; por el contrario, operan como reservorios híbridos de materiales, restos y memorias que permiten desvíos, reinterpretaciones y contaminaciones. Es un gesto que se apropia de la tradición local sin pretensiones de pureza ni espectacularidad.
2.5 El Museo frente a la Maquinación y la Exforma: Heidegger y Bourriaud
La institucionalización del arte ha sido también objeto de profundas sospechas. Martin Heidegger, en su meditación sobre la modernidad, advierte cómo el arte ha sido integrado en la lógica de la técnica (téchne) y la maquinación (Gestell), transformando las obras en dispositivos puramente funcionales orientados a la organización y la producción del espectáculo. Bajo esta lógica, el museo moderno se convierte en una exposición convocante, instructiva y vinculante de lo planeado, perdiendo su carácter lúdico, su espacio de juego de decisión, para asumir un rol predominantemente servicial y regulador de la experiencia. Frente a esta maquinación institucionalizadora que clasifica y ordena lo que debe ser visto, Nicolas Bourriaud propone en su texto de «La exforma» que el arte contemporáneo se articula precisamente en torno a las tensiones dinámicas entre lo incluido y lo excluido, lo visible y lo rechazado. El arte actual posee una potencia política que reside en su capacidad de dar voz y forma a los restos que el sistema social y cultural hegemónico desecha y margina.
En la Patagonia, donde el museo y los colectivos artísticos operan en condiciones de descentramiento, la tensión de la exforma se torna vivencial. La práctica artística y museológica se despliega en los márgenes de los sistemas de legitimación nacionales, convirtiendo a los restos del pasado, los archivos y las voces excluidas en la materia prima de una resistencia estética que interroga de manera permanente las narrativas del centro.
3. Capítulo II: El Territorio en Búsqueda de Formatos. La Red CUERO como Práctica Autónoma Situada
3.1 Génesis y Naturaleza de la Red CUERO
La Red CUERO se constituye como un ecosistema independiente de gestión autónoma dedicado a las artes visuales contemporáneas en la Patagonia argentina. Lejos de operar como una entidad aislada o corporativa, se autodefine como un tejido dinámico de voluntades que nuclea a gestores culturales, artistas, curadores, investigadores, educadores y galeristas independientes distribuidos a lo largo del extenso territorio sureño.
El nacimiento de la red se sitúa de manera precisa en el año 2020, en un contexto de profunda vulnerabilidad global desatado por el nacimiento obligatorio de la pandemia de COVID-19. Lo que se inició como una respuesta de emergencia y un canal de contención frente a la crisis sanitaria se reconfiguró rápidamente en una estrategia política y estética de supervivencia colectiva. La red se fundó bajo una premisa imperativa: compartir acciones, coordinar producciones, intercambiar saberes y, por sobre todas las cosas, combatir el aislamiento geográfico histórico de la región. En un territorio signado por las distancias y la escasez de infraestructura cultural, la Red CUERO surgió como una red de sostén mutuo destinada a atajar las carencias estructurales de cada microrregión.
3.2 Sistematización Cuantitativa de la Red CUERO
El alcance de la Red CUERO pueden ponderarse a partir de los datos sistematizados en su mapeo regional del año 2026. La red abarca un total de 48 gestores culturales activos y nuclea más de 80 iniciativas y proyectos independientes clasificados en diversas categorías de gestión autónoma.
En la Tabla 1 se observa detalladamente la distribución de estos proyectos por tipo, lo que evidencia el equilibrio de la red entre la visibilidad pública de la obra y la producción de pensamiento crítico.
Este relevamiento cuantitativo de tipologías devela una estructura que descansa sobre un trípode fundamental: la exhibición, el pensamiento y la educación. La coexistencia de 17 galerías independientes y 15 proyectos de investigación teórica demuestra que la red no solo busca profesionalizar los canales de venta y visibilidad en un territorio carente de mercado, sino que también reconoce la urgencia de producir teoría, crítica y archivo desde el sur, impidiendo la importación acrítica de categorías estéticas foráneas. Los proyectos de formación (13) y residencias (10) operan de manera complementaria para asegurar la circulación de artistas e ideas a través de las distancias regionales.
Tabla 1: Distribución de Proyectos de la Red CUERO por Tipología (2026) | |
Tipo de Proyectos | Cantidad de Proyectos |
Galerías de Arte (Exhibición Comercial y Alternativa) | 17 |
Iniciativas de Investigación y Teoría del Arte Situado | 15 |
Proyectos de Formación y Talleres Colectivos | 13 |
Residencias Artísticas (Intercambio y Circulación) | 10 |
Curaduría de Proyectos e Intervenciones | 5 |
Exhibición y Archivo (Proyectos Temporales) | 5 |
Editoriales Independientes | 3 |
Ferias de Arte Autogestionadas | 3 |
Talleres de Producción y Oficios | 3 |
Gestión y Asociaciones Civiles | 2 |
Museos de Gestión Pública o Comunitaria | 2 |
Tiendas de Arte y Diseño | 2 |
Publicaciones y Revistas Culturales | 1 |
Por otra parte, la distribución geográfica de los proyectos (Tabla 2) expone con claridad las asimetrías territoriales y las tensiones infraestructurales que atraviesan la Patagonia.
Tabla 2: Distribución de Proyectos de la Red CUERO por Provincia (2026) | |
Provincia | Cantidad de Proyectos |
Río Negro | 33 |
Chubut | 14 |
Neuquén | 12 |
Santa Cruz | 10 |
Tierra del Fuego | 10 |
La Pampa | 2 |
Los datos revelan una marcada polarización geográfica, donde la provincia de Río Negro se posiciona como el nodo central de la red con 33 proyectos (más del 40% del total regional). Esta centralidad se explica por el desarrollo urbano e infraestructura de ciudades como San Carlos de Bariloche, que por sí sola alberga 21 iniciativas (tales como Artería y Casa Bachmann), favorecida por un dinámico flujo turístico y una mayor concentración demográfica de profesionales de las artes.
Este nodo dominante contrasta severamente con la dispersión geográfica y las bajas densidades de provincias como La Pampa (2 proyectos), donde la red CUERO cumple una función de asistencia crítica, erigiéndose como el único puente de vinculación para que las iniciativas individuales no queden con nadas en el aislamiento absoluto.
3.3 La Hipótesis del Territorio en Búsqueda de Formatos: La Autonomía del Aquí y Ahora
La persistencia de espacios no institucionalizados dentro de la Red CUERO no debe ser interpretada como un signo de precariedad, inmadurez institucional o fracaso de gestión, sino como una búsqueda deliberada y activa de nuevos modos de existencia estética y política. Debido a las enormes distancias de la Patagonia, las comunidades artísticas están ensayando formatos mixtos y adaptables que responden a demandas heterogéneas que las instituciones culturales tradicionales del Estado son incapaces de asimilar. La gestión de la Red CUERO encarna una autonomía del «Aquí y Ahora» y del cómo. Es una práctica artística y organizativa que asume con lucidez la fragilidad de sus estructuras y opera conscientemente desde la contingencia y lo efímero, en plena sintonía con las poéticas post-auráticas descritas por Vattimo y Groys. Al no estar regulada por las demandas burocráticas del financiamiento estatal permanente ni por la búsqueda de lucro del mercado metropolitanas, esta autogestión situada se concentra en el cómo: en el cuidado de los procesos relacionales, en la articulación de saberes cotidianos y en la experimentación formal con los materiales del entorno. El perfil del gestor cultural patagónico que integra CUERO confirma esta hibridez emancipatoria. Lejos de la hiper-especialización del mercado central, el gestor es multifuncional por necesidad y por convicción política: investiga, cura exposiciones, dicta talleres, produce obra y sostiene la infraestructura de su espacio. Esta polifuncionalidad es la herramienta clave de resiliencia que suprime el aislamiento geográfico, transformando la cooperación colectiva y la solidaridad comunitaria en una práctica estética fundamental que disputa de manera radical los sentidos de la autonomía del arte.
4. Capítulo III: La Red de Museos de la Patagonia: Soberanía Cultural y Ejercicios Afectuosos
4.1 Infraestructura y Diversidad Temática de la Red de Museos
La Red de Museos de la Patagonia constituye una trama compleja de preservación de la memoria colectiva que se extiende de forma continua desde la estepa pampeana hasta los archipiélagos del fin del mundo. Lejos de las visiones metropolitanas que imaginan a la Patagonia como un desierto cultural desprovisto de memoria material, este territorio alberga una notable densidad de espacios de custodia patrimonial.
El directorio consolidado sistematiza un total de 145 museos y centros de interpretación distribuidos en seis provincias de la región. En la Tabla 3 se detalla cuantitativamente esta infraestructura cultural.
Tabla 3: Distribución Geográfica de la Red de Museos de la Patagonia | ||
Provincia | Cantidad de Museos | Porcentaje del Total (%) |
Chubut | 37 | 25,5% |
Neuquén | 35 | 24,1% |
Santa Cruz | 25 | 17,2% |
Río Negro | 23 | 15,9% |
Tierra del Fuego | 16 | 16% |
La Pampa | 9 | 6,2% |
El liderazgo regional es compartido por Chubut (37 museos) y Neuquén (35 museos), provincias que concentran de manera conjunta el 49,6% del total regional de los espacios. Las ciudades que actúan como los principales nodos culturales urbanos son Trelew (9 museos), Río Gallegos (9), Ushuaia (8) y Río Grande (7), consolidándose como los centros de preservación histórica en sus respectivas áreas geográficas.
En lo relativo a la especialización patrimonial, el análisis cualitativo y cuantitativo revela una marcada preponderancia de las temáticas históricas e identitarias ligadas al poblamiento y la colonización del territorio, como se detalla en la Tabla 4.
Tabla 4: Distribución de los Museos de la Patagonia por Temática Principal | ||
Eje Temático | Cantidad de Museos | Porcentaje Temático (%) |
Historia Local y de Pioneros | 80 | 55,2% |
Ciencias Naturales y Geología | 35 | 13,1% |
Arte y Cultura | 13 | 9% |
Tecnología y Producción | 13 | 9% |
Paleontología | 10 | 6,9% |
Arqueología y Antropología | 5 | 5,5% |
La temática Historia Local y de Pioneros representa el 55,2% de los museos de la región (80 instituciones). Esta mayoría refleja el esfuerzo sistemático de las comunidades patagónicas por documentar y preservar la memoria del proceso de colonización, los flujos migratorios de principios del siglo XX y la vida cotidiana de las familias pioneras. No obstante, coexisten importantes nichos de especialización científica y natural íntimamente ligados a la morfología física del suelo patagónico:
La Especialización Paleontológica de Neuquén: Esta provincia se consolida como el polo paleontológico indiscutido de la Patagonia, al concentrar 6 de los 10 museos paleontológicos de la región. Espacios de renombre mundial como el Museo Carmen Funes (Plaza Huincul, hogar del monumental Argentinosaurus Huinculensis) y el Museo Ernesto Bachmann (Villa El Chocón, custodio del Giganotosaurus Carolinii) demuestran cómo la ciencia y el patrimonio fósil se integran de manera orgánica a la identidad cultural de las localidades.
La Especialización Industrial y Tecnológica de Chubut: Lidera la temática de Tecnología y Producción con 6 establecimientos dedicados a la preservación del patrimonio ferroviario (como los talleres históricos de la trochita en Esquel y El Maitén) y de las actividades agropecuarias e industriales pioneras.
4.2 Modelos de Gestión y Dependencia Institucional
El análisis de la dependencia institucional de los museos devela una marcada diferencia respecto de los centros urbanos del país. En la Patagonia, la preservación patrimonial descansa predominantemente sobre el sector público local: la gestión Municipal administra 75 museos (el 51,7% del total). Provincias de fuerte matriz estatal local como Neuquén (con 23 museos mu nicipales) y Río Negro (con 15) sostienen su infraestructura sobre este modelo descentralizado de órbita comunal.
Sin embargo, el comportamiento institucional presenta particularidades excepcionales según la provincia, destacándose de manera nítida el fenómeno asociativo y privado de Chubut. A diferencia del resto de las provincias patagónicas, Chubut posee una fuerte participación de la gestión privada o asociativa, con 17 museos bajo esta órbita (casi el 50% de su total provincial). Este fenómeno se asienta directamente sobre la densa red de capillas galesas de la colonia histórica (Dolavon, Gaiman, Trelew), las asociaciones vecinales de pioneros y las fundaciones de carácter científico privado y de gestión mixta (como el Museo Paleontológico Egidio Feruglio - MEF en Trelew).
Por su parte, la gestión provincial administra de manera directa 23 espacios, mientras que la gestión de órbita nacional tiene un impacto acotado con 8 museos en toda la Patagonia. El mayor impacto de la gestión nacional se sitúa en Santa Cruz (4 museos), ligado directamente a las dependencias de Parques Nacionales y las universidades nacionales asentadas en el territorio.
4.3 El Museo como Política de Enunciación Post-Colonial y el Ejercicio Afectuoso
Desde una perspectiva teórica crítica, proponemos que la Red de Museos de la Patagonia no opera como un mero depósito de objetos nostálgicos u obsoletos, sino como un dispositivo de construcción, validación y disputa del territorio y de la historia local, constituyéndose en una verdadera política de enunciación de carácter post-colonial.
En una región que ha sido históricamente narrada, mapeada y catalogada desde centros políticos y metropolitanos distantes (Buenos Aires o las capitales imperiales europeas), el acto local de fundar y sostener un museo se convierte en un profundo ejercicio de soberanía cultural. Al «musealizar» la vida cotidiana del pirquinero en el paraje Huaraco (el Boliche Minero en Andacollo), la construcción tradicional de adobe y madera de la primera escuela (el Museo Comunal Ana María Biset en Villa Curí Leuvú) o la memoria de los soldados caídos en las islas del Atlántico Sur (Espacio Pensar Malvinas en Ushuaia y Malvinas en la Memoria en Río Grande), la comunidad desplaza la mirada del otro colonizador y se constituye en la única autorizada a narrar y dotar de significado su propia experiencia.
Este fenómeno se sostiene sobre lo que denomino el «ejercicio afectuoso» de rescate cultural. Frente a las severas restricciones presupuestarias y las evidentes limitaciones de infraestructura que sufren las localidades, la preservación del patrimonio no depende de las políticas de estado o de presupuestos privados. Depende, por el contrario, de la voluntad afectiva de las propias comunidades: de la donación de objetos íntimos por parte de las familias de Chos Malal (en El Museo de Gente), del resguardo comunitario de las boleadoras pehuenches del sitio Aquihueco en Tricao Malal, o del cuidado voluntario de una canoa monóxila de coihue del siglo XVIII en Villa La Angostura.
Esta práctica museológica no pretende una superación dialéctica y solemne del pasado, sino una curación y asunción convaleciente de las huellas de la historia en el presente, transformando los restos de la vida pionera y los testimonios de los pueblos originarios en herramientas vivas de resistencia, arraigo e identidad situada.
5. Capítulo IV: Cruces Teóricos y Tensiones Territoriales
5.1 Divergencias y Convergencias: Autogestión vs. Institución
Al poner en dialogo la Red CUERO con la Red de Museos de la Patagonia, emergen las tensiones estructurales y conceptuales que organizan el campo cultural en la Patagonia semiológica. A primera vista, ambos objetos de estudio se presentan como polos opuestos dentro del sistema del arte:
La Red CUERO representa la fluidez, la autogestión descentrada y lo post aurático. Es un ecosistema que opera de manera horizontal y en red, prescindiendo deliberadamente de la validación estatal y del mercado institucional. Su campo es el de la visualidad contemporánea, el evento y las poéticas de la contingencia que se desenvuelven en los pliegues de sentido.
La Red de Museos representa el esfuerzo de creación, la institucionalización de la memoria y la preservación material. Aunque de órbita mayoritariamente local y municipal, el museo busca ordenar el espacio y el tiempo mediante el archivo, consagrando la historia de los pioneros y el patrimonio biológico y geológico de la región. Responde a una necesidad de arraigo y de construcción de identidades colectivas duraderas.
Sin embargo, debajo de esta divergencia de formatos y objetivos, late una profunda convergencia ética y política: la disputa común por la enunciación autónoma en el territorio. Mientras CUERO asume la desprofesionalización y la hibridez del gestor cultural como una estrategia de resistencia organizativa ante la distancia, la Red de Museos asume el ejercicio afectuoso y la gestión municipal-asociativa como herramientas de soberanía frente al desinterés histórico de los estados centrales. Ambos operan en el horizonte de la exforma bourriaudiana, rescatando los materiales de descarte, las memorias olvidadas de las localidades y los restos del pasado para otorgarles un valor social y estético ausente en las lógicas del capital espectacular.
5.2 La Resistencia frente al Espectáculo Global
Tanto la Red CUERO como la Red de Museos se erigen como trincheras críticas frente a la sociedad del espectáculo y la mercantilización absoluta de la existencia.
En los centros artísticos globales, el arte y el patrimonio han sido engullidos por las industrias culturales y turísticas de masas: el museo metropolitano deviene en un parque de atracciones de consumo rápido y percepción distraída, mientras que la obra contemporánea es reducida a un activo financiero altamente especulativo.
En la Patagonia, las distancias geográficas y del mercado protegen, paradójicamente, al arte y la memoria de este proceso de vaciamiento de contenido. Al no existir un mercado local de arte que comercialice de manera masiva la producción creativa de la red CUERO, los artistas patagónicos dirigen sus esfuerzos a la construcción de relaciones, a la investigación y a la producción de pensamiento crítico situado.
De manera idéntica, el museo patagónico al carecer de recursos para adquirir obras consagradas en el mercado internacional se vuelca al rescate de lo propio: el botón de cristal de la posguerra (el Museo del Botón en Villa El Chocón), el trapiche aurífero de la minería de principios del siglo XX en Huinganco, o el diario local amarillento preservado por una familia en la hemeroteca de Chos Malal.
En ambos casos, la experiencia estética se sustrae de la maquinación instrumental del espectáculo global para recuperar su carácter de encuentro profundo entre el hoy y el ayer, el aqui y ahora, un puente de conocimiento y transición hacia una experiencia transformadora y no mercantilizable del territorio.
6. Conclusiones: Hacia una Estética Situada de la Periferia
El recorrido teórico realizado a lo largo del presente trabajo permite validar las hipótesis planteadas en torno a la Patagonia como una periferia distante semiológica fértil para el ensayo de la autonomía del arte.
En primer lugar, hemos constatado que la autonomía estética en el sur global no se define bajo los parámetros ilustrados de la modernidad céntrica, que exigían la existencia de un campo artístico rígidamente delimitado de las esferas sociales y sostenido por instituciones estatales y un mercado. En el territorio patagónico, la autonomía es una construcción situada constituida desde hibridez, la autogestión de los procesos y la adaptabilidad de los formatos.
La Red CUERO demuestra que la falta de un mercado tradicional no constituye un vacío, sino una oportunidad para repensar el rol social del creadores. A través de la solidaridad organizativa, la hibridez de perfiles profesionales y la gestión del «Aquí y Ahora», la red desplaza el eje de legitimación institucional hacia la construcción de una comunidad de agentes que sostienen de manera colectiva la visualidad contemporánea de la región.
En segundo lugar, la Red de Museos de la Patagonia ilustra que la preservación de la memoria no es una práctica pasiva de acumulación arqueológica, sino un ejercicio afectivo de soberanía cultural. Al amparo de la gestión municipal local y de las iniciativas asociativas vecinales, las comunidades asumen responsablemente sus restos históricos, construyendo una política de enunciación post-colonial donde el habitante deja de ser el sujeto exótico de observación para constituirse en el narrador de su propia historia.
En definitiva, tanto la autogestión de CUERO como el rescate afectuoso de la Red de Museos nos acerca que el arte contemporáneo y el patrimonio cultural sobreviven no por la fortaleza de las estructuras estatales o el financiamiento corporativo del capital global, sino por su capacidad para generar vínculos humanos y asimilar críticamente la existencia cotidiana. Esta es su potencia, en esa fragilidad situada y en esa asunción responsable de la periferia, donde el arte contemporáneo patagónico funda su emancipación y proyecta su soberanía, sus propios mapas de sentido para el porvenir.
Bibliografía
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MUKAROVSKÝ, Jindrich (1977). Función, norma y valor estéticos como hechos sociales. En: Estructura, signo y función (pp. 11 44). Buenos Aires: Editorial Nueva Visión.
VATTIMO, Gianni (1985). El n de la modernidad: Nihilismo y hermenéutica en la cultura posmoderna. Barcelona: Gedisa Editorial. https://cueropatagonia.ar/proyectos/
Referencias
CUERO Patagonia. (s. f.). Proyectos. CUERO Patagonia. https://cueropatagonia.ar/proyectos/
Red de Museos de la Patagonia. (s. f.). Actividades: Red de Museos. Gobierno de la Patagonia. https://patagonia.gob.ar/actividades/red-de-museos/


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