• JO

Misiones

I

Selva acariciadora,

Mecesodora del alma cansada,

Que amenzas con tu suave tacto

Al que desprecia la soledad.

Verde compania que penetras en lo oscuro de la caricia,

Que recorres los pasajes del recuerdo sepultado,

Y te amigas con los besos otorgados.

Manto sobrecojedor,

Palmada al encuentro intimo,

Corre que corre el agua por tu seno,

Arrastrando los indicios de permanencia.

Cual sera el origen de tu incansable vertiente?

De tu musica intrincica al latido?

Seran tus manos las que trepan alcanzando al sol?

Ensordeces al silencio ,

Hipnotizando a la soledad.

Vierte, cae y olvida el agua su camino.

Se desprende del corazon un ultimo grito de auxilio.

Se escapa de estas manos los ultimos temores del vuelo.

Aquello que humilla al sentir se dilata hasta consumirse,

Aquello que envuelve al aroma de verde, crece bajo el cielo vestido de nube.

Tiempo que te pierdes para encontrar el ritmo,

Cuerpo mordido que despiertas en la armonia de un nuevo extasis.

II

Calla tu nina,

Calla alma cansada.

Respira el sonido de agua.

Exhala cascadas, vertientes.

Palpa el aroma del verde.

Acaricia lo que trepa creciendo.

Desgusta el rocio del viento.

Atrapa lo que desprenda la lluvia.

Observa la suavidad de la madera peinada.

Trenza hilando las ramas del ocaso.

III

Verde y sin tiempo.

Color inundado de crecimiento.

Intrinseco espasmo alborotado.

Extasis bocetado de permanencia.

Tierra roja y despeinada.

Tierra oxidada y vestida de savia,

Blancas manos del trabajo.

Oscuros ojos en compañia.

Caminos desandados por propios.

Cantos a lenguas mezcladas.

Muito vida, muito alegria.

Voce que cantas.

Voce que no olvidas.

IV

Senderos recorridos por alegria desmedida.

Ojos tuyos que pintan de pasos el ocaso.

Desmechadas intenciones tenidas de rojo.

Esperanza condensada en tu ausencia y en tus ojos.

Nace aquella flor pintada de silvestre.

Crece tu aroma inundado de despecho desmedido.

El recuerdo se aferra a lo olvidado,

El presente corre al abrazo de las pequeñas manos.

No corras, trepa a lo alto de lo que sobra de raices.

No exhales, guarda el aire en el seno del arbol vaciado.

No ocultes, ilumina tu rostro sin albergar a los ojos no propios.

Encamina tus pasos anhelando la contruccion.

Integra tus pies descalzos.

Abraza tu canto pausado.

Engrenda tu identidad desprovista.

Invita a los amaneceres tejidos de incienso.

V

Sueno desgarrador,

Noche portadora de mistica burlona,

Insomnio que saludas desde un rayo de luna,

Insolencia del ronquido,

Angustia, aburrimiento,

Paso ausente de un tiempo perdido.

VI

Ruido a cascada,

Agua que cae al fondo de lo que sigue,

Pasan los dias multiplicados por estrellas,

El letargo se potencia ya sufriendo,

Se desangra la inercia frente al desarraigo,

Y la confianza oscila sobre la balanza de lo absurdo.

VII

Ronquido,

Graznido,

Infecto ruido de aire dormido,

Sinfonia hedionda ,

Auyentas al debil dormir entumecido.

Quiebras las falangues de las estrellas.

Resuenas,

Te multiplicas.

Carente de alegria,

Envidias tu a la carcajada.

Pantanoso sonido desprovisto de reflejo .

Retorica amonestada de cuerdas desafinadas.

Aire preso de la dulce caricia del viento.

Ruido, ronquido, ronco grito mudo,

Amugrentado amuleto del sueno,

Violento vibrar en compania,

Te reniego,

Te expulso,

Te exilio,

Y tu, odioso companero,

Me saludas a un colchon de distancia,

Y te burlas del peso de mis parpados,

Del palpitar de mi aire contenido.

VIII

Cuelga,

Trepa,

Crece,

Se abrazan,

En un enriedo de cabellos y cuerpos desnudos.

Se multiplican,

En un despertan ignorante de pasado.

Se levantan,

En un sostener calido de lunas apresuradas.

Casi cayedo, en busqueda.

Casi rozando, en anhelo.

Casi riendo, en venas latentes.

IX

Madera de incienso.

Madera de rojo centro.

Madera pintada de sonrisas.

Te mudas con la esperanza .

Te prestas con el tiempo.

Te vistes de color a silencio.

Descanza al nivel del sentir.

Abraza el rojo seno del vivir.

Acoge las manos del latir.

X

Niño tu,

Que te vistes de inocencia sin amenaza,

Corriendo una carrera al sin fin del caer del agua.

Niño que miras con la sencilles dignificada de inmensidad,

Caminando a pies descalzos iluminados por la tierra que trepa.

Corridas, carreras, caminos.

Incansables espiritus desterrados por un comienzo.

Oyeme mi niño,

Aventura tu voz al canto del viento,

A la sinfonia del salto,

A los destellos del mirar,

Al verde caminar de tus distancias,

Al paso salpicado de una rana,

Al reino del tesoro perdido,

Al anhelo de aquello no vivido.

XI

Desafio de la mirada portadora del tiempo,

Ojos compartidos en ausencia de conciencia,

Colores matizados por las manos entrelazadas.

Y tus ojos Facundo,

Los tuyos que desafian lo b

Y te devolvere un orgullo propio.

Dame unas manos,

Y construiremos la inmensidad.

XII

Grandes pequeños.

Gigantes de pequeña estatura.

Creadores de universos perdidos.

Piratas en busqueda de tesoros disfrazados.

Portadores del infinto,

Condensado en una sonrisa,

En una fechoria reinventada.

Agitadores de la velocidad,

Pulsadores de un arcoiris automatico,

Expedicionarios de senderos magicos.

Me invitaron a su mundo,

Y quede pequeña,

Y perdi la partida,

Y les ofreci mi ser,

Y me devolvieron un alma.

No les ofrezco nada,

No les retengo nada,

No les exigo nada.

Pido simplemente,

Que el reino se haga estancia,

Y sus ojos destellos puros.


XIII

VIVA LA PATRIA!

Vivan sus secretos ocultos.

Vivan sus historias minimas por miles.

Vivan sus colores interminables.

Vivan sus raices insondables.

Vivas sus manos y el destellar de sus ojos.

VIVA LA PATRIA!

Viva nuestra patria.

Viva la contruida en la continuidad.

Viva la unidad del porvenir.

Viva tu alegria dibujada por efimera.

Viva tu desgracia ahuyentada por el pasar.

VIVA LA PATRIA!

Viva el pueblo que late.

Viva la grandeza de sus almas.

Viva la destreza de su cansancio.

Viva el ingenio de sus ojos.

Viva la luz de cada amanecer.

Y las gotas de la lluvia que la empapa.

VIVA LA PATRIA!

XIV

Continuidad del trapo que cuelga.

Pasar de las manos que lavan lo que vendra,

Y el tendedero de los colores enjuagados.

El secar del tiempo hace crecer las raices,

Mientras el vestir se infunde de habito.

Juntos habitaron el despertar ,

Acoplando lo que cubria sus cuerpos.

Anudaban sus deseos al el futuro,

Mientras sonaban en la rutina venidera,

El desperta en un amanecer de escuela,

Del hogar unico,

De la familia ,

De compania que sera eterno recuerdo.

XV

Flor de maracuya dormido,

Roja tierra que retienes los frutos,

Que averguenzas a lo que crece con tu brillo oxidado.

Manzanas dormidas.

Limones disfrazados de mandarinas.

Maracuyas exiliados.

Inciensos perdidos.

Inundas de verde,

Ocultando tu roja sangre.

Dominas lo que crece,

Mientras se libera la batalla en la guerrilla del aire.

XVI

La mascara de la realidad se rie de la ilusion,

Ocultando su rostro al deseo,

Reteniendo su sonrisa por verguenza.

Y nos otorga una retorica de mistica,

Un retazo del cuento,

Un relato segmentado del sueño.

Te cuelgo para reirme contigo,

Para trasportame a tu prosa perdida,

Para mirarte mientras creo las estrellas.

XVII

El acoger del fuego exige de tus ojos,

Necesita de tu cuerpo dispuesto,

Y abraza tus manos vibrantes.

Acompana lo que resta de compania,

Mientras el fuego crece.

Hay quienes le contruyeron un hogar,

Una gruta de rezos.

Una catedral para el canto .

Una guarida para el descanso.

Un esperar para el abrazo.

XVIII

Glorioso atardecer que trepa el monte.

Que dibuja los colores en paletas monocromaticas,

Creando los acentos del sentir.

Mientras las nubes filtran la luz que adormece.

Mientras la compania se disfraza de indiferencia.

Mientras tus fauses exhalan a la vida misma.

XIX

Porque no hay noches oscuras.

Porque brillan las estrellas como eternas companeras.

Porque la luna relata su cancion que acaricia.

Porque el frio acoge a los brazos dispuestos.

Porque la calides de la soledad se recrea solo en el letargo.

Porque su mistica pierde al tiempo.

Porque el insomnio se disfraza de secreto.

Porque en el vandalismo te reciben las sorpresas.

Porque al miedo se lo comio la curiosidad.

Porque tus ojos a la distancia iluminan el recuerdo.

Porque la ilusion nace en la oscuridad mas densa.

Porque lo que sigue es lo que amanece al raz de la tierra.

Porque los rayos inundan lo recondito del palpitar.

Porque no existe tan cosa como el perecer.

Porque el latir es analogo y repetido.

Porque todo es continuidad.

Yo, tu, el, nosotros, vosotros, y ellos tambien.

XX

El efimero color del viento,

Salpicados aleteos que saludan ,

Polvos magicos que brillan sacudiendo las suplicas.

Millones de dias renacidos,

Por miles habitan aquellas que no se nombran.

Que liberan su belleza para escuchar tu suspiro.

Que acarician tus deseos para retener el color perdido.

Colores efimeros,

Colores que viajan en el viento,

Colores que desafian a lo eterno.

Condensandose en unica replica .

Robandote una alegria fugaz.

Un recrean de sentir momentaneo por continuo.

XXI

La impenetrable inmensidad del pueblo

XXII

La morada iluminada del color

XXIII

Tirabuzon al infinito.

Centrifuga forma que trepa por inercia.

Tension sostenida de las partes.

Extasis formal del deseo.

Recondito esperar en altura.

Raices en busqueda del juego.

Mareados arboles que se montan.

Abrazo eterno en pedido de auxilio.

Descansemos colgados de aquella rama que desafia a la gravedad,

Escondamonos en una casa a la altura del cielo,

Bailemos pegando un salto sostenido de impulso,

Cerremos los ojos para habitar,

A la tierra que se abre,

A cuento que esconden las raices,

Al relato portador de la magia del color,

A la explosion de una flor que libera un secreto.

XXIV

El que corre por silvestre,

Descubre el color de un nacimiento,

La medicina de un secreto.

La alegría del que ríe,

Porta la sabiduría de lo inmortal,

La sustancia de la realidad.

La inocencia del que calla,

Preserva a las palabras de la inclemencia,

Y a la tierra del fruto maduro.

La compañía del que vive,

Acoge un repetir análogo de porvenires,

Sostenido por la inagotable esencia del existir.

Lo que resta de lo que crece,

Desde el seno de la tierra misma,

Es la guarida del misterio.

Mientras el habitar de lo que huye,

Queda inundado por la valentía de un haz de luz,

Por la perpetua esencia de la re significación.

Por la inmensidad del que habita,

Con la nobleza otorgada por el paso del tiempo,

Revestido por los destellos del orgullo,

Y enfundado en un recrear irreductible de vida.

Descubriendo el caminar de quien conoce,

Con los pies sostenidos por el aire mismo,

Exiliados de la rutinaria tierra,

Semejantes a la alas en vuelo,

Al caminar de una nube.

Y lo que resta de lo que vendrá,

Sera un sueño de integración real,

Sera una simbiosis de códigos propios,

Sera una construcción emancipada de castigos y penas.

Y un vuelo que se embandera,

De negro,

De rojo,

De amarillo,

Y come fideos ensalzados,

SOSPRESA

XXV

Regalo oculto del camino.

Fruto que brota en el devenir de un color.

Manos que lo recogen con la sabiduria del que transita.

Sabores silvestres que alimentan el espiritu.

Incandescentes destellos que delimitan el camino .

Hambre incansable potenciadas por las ansias de un desafio.

Y mis pasos que persiguen el sendero marcado,

Por un expedicionario con ojos de cristal,

Y tatuajes salpicados en las mejilla.

Que ahuyenta a las vivoras,

Y exilia a los escorpiones.

Que invita a los valientes,

Y responde desde la esencia misma de la cuestion.

XXVI

Sencillamente majestuoso.

Imponencia monunmental .

Oscuridad revestida de gallardia.

Respeto creado desde la esencia del respitrr,

Con el brio de cada paso.

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